jueves, 13 de octubre de 2016

SEMILLAS SOMOS

El aroma de muchos óleos, muchas hierbas  a ver si así tus pulmones se abren, a ver si así el inconsciente quiere fluir.
Y cuántas veces es la vida y los fantasmas cotidianos y cuántas otras el mundo y el feroz sistema que nos destruye. Y es que en realidad es difícil separar.
Si la rabia te comprime el pecho por ver tanta injusticia, por sentirla como si te pasara a vos, porque supimos construir sensibilidad, porque así nos encarnamos en el cuerpo hermano, en el cuerpo de la tierra. Si el sentido común se fue tan lejos a mirar la tv y como robots repiten el discurso opresor mientras nos siguen  reprimiendo, secuestrando, torturando, asesinando, desapareciendo.
Si a la paloma de la paz la bajaron de un hondazo y nadie la lloró, si las balas que masacran estudiantes y maestros en toda latinoamérica te perforan la aorta, si luchas por ver el cielo con los ojos de una niña palestina entre los escombros, si nadás con los bracitos de un Aylan Kurdi mientras el inmenso mar te llena el cuerpo de sal. ¿Cómo no morir cada día?, ¿cómo no quebrarse entre la rutina?
Si algunos se atreven a decir que la naturaleza no es sabia, si algunos monstruos se ponen a fabricar semillas para llenarse los bolsillos, si con los dedos de las manos podés contar a los dueños de tu alimentación y de tus enfermedades. Si la colonización sigue siendo fuerte de la mano de mineras y petroleras extranjeras que nos dejan grandes huecos en el alma. ¿Cómo no sentirnos envenenados y ultrajados?
Estas preguntas protocolares de la mañana, cuando te sentás en la cama y necesitás el sol, encuentran respuestas cuando pensás en las personas que no conocés y en las que por suerte o elección si, esas que sabés que se le dilataron las venas y la sangre les llenó los ojos, que suspiraron repetidas veces y que aún así decidieron levantarse ayer, hoy y mañana ante la adversidad.
Y es que como dicen por ahí “quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas”, es así. Vamos a florecer en los caminos, en los mares, en las selvas, en los bosques y desiertos. Mientras nos levantamos al menos a leer un libro, a oler palo santo, a esquivar fantasmas con acrobacias,  a jugar con tierra, a darle semillas a nuestro cuerpo para que nos crezcan las raíces, para que nos broten las ideas y para que nuestras ramas puedan abrazar a quienes creen en nuestras fuerzas para seguir creciendo, a los que nos abonan la “utopía” y nos dan una cuota de oxígeno para sobrevivir, para sembrar y luchar.


 A David, mi psicólogo, gracias.

jueves, 9 de junio de 2016

Arnés

¿Y a quién quiero engañar? Si no quiero soltar las manos de la tela para dar "la vuelta al mundo" es porque aunque tenga la certeza de que no va a pasar nada las palabras son un arnés importante, me sostienen, no me dejan caer.
Y en tiempos de ajuste lo último que quiero largar es el poco tiempo que hay para desalienarse, aunque requiera hacer más esfuerzo para tener un sillón en el que respirar, suspirar y una oreja que me oiga cada vez que desborde o que la rutina me agote o me haga feliz. Porque a veces solo voy a comentar que por un segundo logré "respirar entre las grietas" u otras que por en momento de disturbio un fantasma me poseyó y me quedé sin aire( ya un poco ríendo de esa situación recurrente), a preguntar qué hago con el agujero en medio de mi pecho, de qué lo lleno, cómo hago para avanzar si  el impulso del viento me atraviesa y quedo en el mismo lugar.
Otras veces sí es lo primero que quiero dejar, el diminuto espacio, porque es un privilegio que no merezco. A veces me creo el cuento de que por ser mujer y trabajadora nadie me va a escuchar, nadie debe someterse a semejante trabajo, tengo que poder resolver sola absolutamente todo, aunque el miedo me persiga, corra al lado de mi bicicleta y me sople la cara hasta la puerta de mi casa.
Él me cuenta otros cuentos, de mujeres tan audaces que hasta “Corren con los lobos”, mujeres que aunque tengan miedo no se dejan paralizar, que son tan, pero tan tan valientes que se enamoran mil veces en la vida, sirenas que son tan ambiciosas y llenas de pasión que no les basta un amor sino que quieren nadar por infinitos, todos a la vez. Y yo tan escéptica que aunque me suba al barco del pacto ficcional y sonría de admiración, me creo la imposible protagonista de una historia así. Me pienso, me pienso, pero yo seguramente recorrería el fondo del mar y cruzaría la cordillera submarina en bicicleta siguiendo al capitán Nemo aunque tuviera al ejército de Tritón a mis pies. Podría cambiar la historia, seguro, pero eso lleva mucho trabajo y pienso que también por eso a veces le quiero huir al aroma de palo santo y té de coca o rosa mosqueta. Y porque me hace imaginar cosas tan posibles que asustan.
Yo me asusto de abandonar ese hueco en los almohadones, porque tal vez la tela se desenvuelva y me deje caer y no podría soportarlo sola. Me gusta el piso pero me niego a saborear mi sangre en él nuevamente, la huesera que llevo dentro me armaría, ella sabe hacerlo, pero no le puedo dar ese trabajo, ni siquiera sé si ya se recuperó de la vez pasada.
Sé que “El silencio” me va acompañar, en la ciudad, en la montaña y a donde sea, me va a encontrar hasta en el “mismo corazón de la palabra”, él es el fantasma dice Lispector. Y David dice que él es un compañero (y yo sé que lo es), que el escenario político y económico es bastante desfavorable a nuestra clase (y yo sé que lo es) y que yo elijo y construyo el granito de arena que aportar.
 A mí me es muy pesado aceptar una mano que alivie por propuesta propia, pero sino fuera por las contradicciones estaría muerta, así que mejor buscar esa bocanada de aire y pensar y hacer. Dice que cuando me sienta en la adversidad recite a Julio en su Poema 2:
“Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida.”
Y a mí me sirve para seguir. También lo recito y pienso en Oaxaca y ese magisterio en el frente de batalla contra las políticas despóticas.Sangre de maestros y maestras, de indígenas, de trabajadores y niños que en la capucha y el valor buscan  su futuro y arriesgan el próximo instante en el mundo.
Dice que si no hay dinero, esta vez le retribuya con palabras, las tan esenciales palabras, el arnés de mi cordura, de mi locura y de su disciplina, no alcanzan para comprar fusiles pero... ahí le van. "Nos vemos la próxima" y que el aporte sea colectivo, que no sean muchos granitos de arena sino una piedra preciosa que brille y nos abra el camino.
Gracias.

martes, 19 de abril de 2016

LAS COINCIDENCIAS, LAS CASUALIDADES ¿SERÁN CONEXIONES INTERSUBJETIVAS E INCONSCIENTES?

Volví por la necesidad de imaginar más, un poco más y navegar en la rutina que me ahoga. El H en un momento dice algo de Girondo, pero no me puedo acordar qué, algo de la racionalidad. No me acuerdo porque en ese momento yo me puse a pensar que yo estaba leyendo a Girondo el día anterior. Lo mismo me pasó una vez hace más o menos un año, en el que yo había leído algo de Mariátegui por el aniversario de su muerte y fui al sillón de David no sé con qué mambo y él me largó una frase de Mariátegui que no escuché por estar pensando más en la casualidad que en el contenido.
Entonces esa obra de arte de la oreja pintada sobre la cabeza del licenciado escuchador me viene a la cabeza junto con la frase que dice que no sé cuánto porcentaje de comprensión u observación en nuestro inconsciente  es al entorno que nos rodea más que a lo que hacemos y vemos alrededor conscientemente.
Yo escucho, me gusta, pero también tengo una gran facilidad para aturdirme y ahí ya no quiero escuchar nada y pienso que la soledad es lo mejor que me puede pasar. Bueno, vuelvo, me gusta escuchar así que tuve la suerte de llegar a la escuela de cuentacuentos un día en que había tarea, la tarea de contar (no, números no, cuentos tampoco por hoy) una historia y cómo me gustan las historias de la gente. Contaron varias, mujeres, éramos mayoría como siempre, y tenemos tantas historias para contar como gametas en los ovarios antes de nacer, es más creo que cada ovocito es una historia aunque muera.
 Muerte, eso me recuerda que el lacaniano me mandó una cita de una junguiana, la que corre con los lobos, era algo de saber distinguir constantemente entre lo que debe morir y lo que debe vivir en nosotras y dejar que así sea. Y ahí me emocioné porque otra vez me encapsuló la casualidad, la casualidad de que esa misma frase me impactó cuando la leí por primera vez y luego quise mandársela  a Alicia para su cumpleaños y no la encontré en el libro. Bueno, yo pensé en esa frase, la pienso todo el tiempo, pero al parecer no me hizo el "click" cognitivo, porque entiendo pero no tengo “comprensión espiritual” para ser políticamente correcta conmigo misma y hacer lo que tengo que hacer porque siento que así tiene que ser cuando debe ser.
Ellas fueron hablando, siempre historias donde el amor es parte, historias de otras mujeres, trabajadoras, aguerridas que enfrentan la hostilidad machista dónde sea que les toque nacer, historias de colectivos, de amores secretos que se confiesan en momentos de casualidad donde la vida los vuelve a encontrar, aunque se haya ido casi la vida entera, se encuentran para decirle a ella que “es como una flor de campo, porque aunque nadie la riegue se conserva hermosa”. Otra sobre una abuela, las historias de abuelas casi siempre siempre implican amor. Y ahí me emocioné mucho, tanto como esa niña de 15 años con un vestido hermoso por la que los chicos hacían fila para danzar y poner sus manos en su espalda aunque sea esa noche y nada más, esa niña que entra por primera vez al teatro Colón y muchas décadas más tarde le cuenta esa historia a su nieta, a la que no reconoce, con el mismo inmutable brillo en sus ojos, el brillo que el Alzehimer no logró apagar.
Y cada historia me emocionó, porque soy muy sensible, porque amo conmoverme con cosas sencillas y complejas, esa cosa dialéctica, contradictoria como la voz de las mujeres, como una telaraña que la alimaña tejió sin pensar, como el aroma de un mandarino y como dibujo de una niña que se vuelven arte para mi. Digo arte y pienso cómo puede ser tan desgarradoramente hermoso, pero como estoy estudiando para la facultad ya sé porqué, más vale que las neuronas espejos tiene algo que ver, algo que ver y sentir… y ahora les digo con una voz de intelectual lo siguiente: “El arte busca una “comunicación intersubjetiva” que implica motivaciones y emociones en armonía con la razón. La “empatía estética” se explicaría sobre la base de una “imitación interior”, que toma un lugar en mi conciencia solamente para el objeto observado, en este caso una obra de arte, y la reacción que tenemos ante ella, la imitación estética. (…)Este mecanismo de simulación motor junto con la respuesta emocional que evoca es crucial para la experiencia estética de observación de obras de arte: incluso una imagen estática pero animada en una obra evoca una simulación en el cerebro del observador de esa obra y esta simulación es más evidente cuando también hay sensaciones y emociones.” Lo mismo ocurre con la escucha y la vista cuando se contempla un poema, un escrito, una película, una canción, la música, es igual pero diferente.
Y ahí pienso otra vez en Girondo que ayer me dijo que solo se puede vivir mirando desde lo sublime, sublimando y de la sublimidad. Es que las pequeñas cosas son tan grandes en realidad que me estremecen el estómago. Y leo de causalidad que Oliverio dice “abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta, inundar las veredas y los paseos y salvarnos a nados de nuestro llanto.” Dice en una parte “asistir a los cursos de antropología llorando” eso me recuerda al concepto de extrañamiento y sus técnicas  practicadas por los antropólogos para sus investigaciones, es un buen ejercicio porque  así te liberas, te reís del colectivo que se te pasó, de la calle con barro, del adoquín suelto, del viento que no te deja caminar, de las preguntas inocentes de los niños y niñas, te extrañas para hacerte el mayor espectador de historias ajenas y propias, llenas de cotidianidad y tan corrientes que se vuelven extraordinarias.
Yo fuí por las voces, por las historias comunes de las personas, porque quiero transmitir las locuras del mundo,  por la sencillez de un escarabajo y porque una aprende a ser “flor de campo” y a hacer de esa su filosofía de vida para conservarse al menos viviente, aunque  ansíe unas gotas sublimes de lluvia de vez en cuando.





sábado, 30 de enero de 2016

PALABRAS A UNA MADRE POR NACER

Ya está por nacer, la madre,mi madre está por nacer.
No sabe si alguien la espera, pero ella quiere venir.
Las miserias se colaban por la piel de su madre y ya flotaban con ella en el vientre. Pero ella quiso venir.
Nunca estuvo sola, pero la soledad la persiguió siempre. Y ella se quiso quedar una y otra vez, buscando compañía, una debilidad y una fortaleza para esa niña eterna.
Supo disfrutar de su infancia, construirse castillos de arcilla sobre el suelo de antiguos dinosaurios y el amor de sus hermanos, amistades inocentes y otros escapes a las miserias cotidianas del hacinamiento, los dolores de la feminidad materna y el alcohol en la sangre de un padre que ocultó cosas hasta que el corazón le estalló.
Cuando tenía unos 14 años le llegó el amor, el sufrimiento que nunca la había abandonado se quedó y llegué yo tiñendo la novela un poco más. Pero ella no solo quiso quedarse sino que eligió que yo, que vine sin que me llamen, me quede con ella.
Algunas veces  ella moría, se deshacía en su lecho, la oscuridad se la llevaba lejos y yo quedaba huérfana e impotente, llorando a una madre a la que la vida le había enseñado que sufrir era su único deber y yo no podía convencerla de lo contrario.
Su vientre que supo albergarme  a mí, a mi hermana y a mi hermano conservó el dolor ancestral dando vida a su destrucción. Y otra vez a la oscuridad.
Aunque yo creía que ella moría tantas veces, después me dí cuenta de que en realidad nacía,si, mi madre aprendió a nacer. Y ahora nace cada día, a través de su creatividad,  la música, los paisajes y el amor propio que hace un arduo trabajo por convencerla cotidianamente de que es hermosa y que merece lo mejor.
Y hoy, otro enero caluroso ella está por venir, mañana, mi madre está por nacer y yo quiero que ella sepa que yo la espero siempre a la orilla de esta vida con los pies mojados en el mar de su vientre, para sanar y sonreír, para vivir.







LA LEYENDA



Cuenta la leyenda que un joven estudiante de los seres vivos y sus psiques y trabajador versátil, un día descubrió la historia no muy lejana de unos obreros y luego la historia de los explotados y oprimidos, la historia de los revolucionarios,del arte en la revolución y quiso poner su vida a disposición de tal causa. Pero algún día perdido en la rutina se descompensó sin saber por qué. Un pedazo de su cuerpo lo traicionaba, le golpeaba ese valor de joven que todo lo puede, pero el héroe que habitaba en él le desgarró por completo la piel y se plantó a la vida, a la adversidad, a las pastillas y a los desafíos, se arraigó en esos camaradas, a esa idea de tomar el cielo por asalto y le puso el pecho a la retorcida nefrología. Así andaba él, de lucha en lucha, de ruta en ruta, de fábrica en fábrica, de cursada en cursada tratando de convencer al individuo, al colectivo, a todo el colegio de lacanianos y freudianos y a cualquier paisano que se le cruce, de que el mejor camino era la revolución obrera y socialista. Otro día cualquiera desgastados tubos y filtros le golpearon la nuca, pero él pensó que estuvo bien haber escapada meses antes a ancestrales templos Incas. Muchos de los que lo conocían habrían deseado en secreto en darle hasta el corazón si era necesario, pero el obstinado guerrero se ofendería.
Él ya tenía algunos años y todavía era joven, siempre estuvo convencido de que valía la pena vivir para disfrutar, para amar, para luchar, para convencer, para militar por la liberación, por la eliminación de la explotación de una clase social sobre la otra; y hasta estaba más convencido que algunas compañeras de que el machismo era una porquería que había que combatir y eliminar. Fue siempre un revolucionario, su mente constantemente convulsionó dentro de sí violentamente descifrando estrategia, pero así como contagiaba chispa también transmitía tranquilidad. Era un ejemplo para muchos/as y tenía anécdotas por mil. Él es leyenda.
Me olvidaba de contar, tuve la grata oportunidad de conocerlo y de pasear con él por charlas, bailes, cortes de ruta, fábricas tomadas, ríos, libros, ficción, etc. Lo supe querer mucho. Y lo sigo queriendo porque él es leyenda pero también está INSOPORTABLEMENTE VIVO PARA SEGUIR HACIENDO HISTORIA.


miércoles, 14 de octubre de 2015

HOY QUIERO

Hoy quiero dormir. Pero no puedo, porque hay hermanas que hoy duermen para siempre. Porque las hicieron dormir, porque alguien se creyó con el derecho y el deber de no dejarlas vivir.
Hoy quiero dormir, pero no puedo. Una lanza me atraviesa el pecho, es el machismo impregnado en cada rincón de la sociedad.  Es el patriarcado que decide si hoy puedo o no puedo estar.
Hoy quiero dormir, quiero soñar con el camino a la libertad. Quiero florecer con la primavera, pero ella no quiere, no quiere llegar, porque alguien le contó que acá matan las flores y se las dan de comer al yaguar.
Hoy quiero desatar las amarras de mi cuerpo, las quiero usar para enseñarle a las niñas a hamacar, quiero usarlas para la montaña más alta ir a trepar.
Hoy no quiero escribir nombres de mujeres en la arena del mar y llorar hasta naufragar. Hoy quiero verlas salir a la calle para ir a luchar.
Hoy siento que ellas soy yo, hoy no quisiera ser ellas. Hoy quiero ver las sonrisas más bellas, las que saben el alma acariciar, las de una mujer que no se deja pisotear. Tu cuerpo bañado en sangre yo no quiero recordar, tus ojos pidiendo amor, tus ganas de llorar.
Hoy creo que la historia nos ha negado el derecho a ser felices, el derecho a ser. Por eso creo que hemos desarrollado la capacidad de nacer, una y mil veces, intentando vencer.
Un grito llega desde el  subsuelo, historias de hogueras y más. Un grito desde lo profundo, un grito visceral, que desgarra gargantas, que despeina mal, que ensucia el rostro con polvo de opresión ancestral.

Es la voz de las silenciadas, es la voz de las hadas mutiladas. Es la construcción más valerosa de la femme en la adversidad, es la capacidad de gritar ¡Basta! a tanta bestialidad.

martes, 13 de octubre de 2015

MÁS ACÁ Y MÁS ALLÁ DE LO REAL, SE TRATA DE CONSTRUCCIÓN Y REVOLUCIÓN





A mi psicólogo en su día.

“Respirá profundo, así fluye el inconsciente”, habilita él apenas me siento, a veces cansada de pedalear, otras veces cansada de mambos y otras veces de ambas cosas. Ahí abro yo la jaula de mis fantasmas, ahí desarrollamos tácticas y estrategias de tiro al blanco a los temibles monstruos. Pero si algo me enseñó él es que para darles justo se necesita tiempo.
“El deseo es el deseo del otro” vuelve a decirme cada tanto, algo que nunca sé si definitivamente logro entender. “Cada tanto” es cuando me meto en problemas, hombres me significa generalmente problemas. Yo largo el rollo en cuotas, aunque él  desde mi segunda palabra ya saca la ficha. Y aunque él sea hombre, me ayuda a encontrar la fortaleza de una mujer convencida de que las cosas no deberían ser como son, pero que entiende que todo se construye, inclusive la propia realidad.
Él me ayuda a desenrollar el alambre de púas en el que mi masoquismo emocional me enrieda, yo trato de juntarlo ordenadamente, aunque no sea lo mío, casi siempre termino pinchándome y lastimándome con sus espinas. Pero ahí está él para decirme “como decía Marx el movimiento es contradicción” y explicarme que me pasan esas cosas porque me muevo intentando avanzar, seguir, sacarme el alambre, llegar al centro laberíntico de las púas y encontrar el tesoro.
“Del pecado concebida” dice y sonríe. ¡Qué difícil! pienso yo, son siglos y siglos de opresión hacia mujeres. Más novela familiar, muchas mujeres, secretos, dolor, humillación, mandatos y enfermedades. Y  la infaltable CULPA, qué difícil desandar eso y recuperar el deseo. Pero también pienso en cambiar el mundo de raíz, en destruir el capitalismo y el patriarcado, etc. Tareas nada fáciles nos dirá la historia regada de sangre de aquellas y aquellos que lo intentaron y que lo intentan hoy. Y como la historia es la historia de la lucha de clases y así mismo la historia personal es parte de la historia de aquellos que nos engendraron en las raíces de las hojas que somos hoy,  de la lucha interior entre todo lo que no queremos de esa historia que nos fluye en las venas y en impensados gestos contra lo que pensamos que nos gustaría ser y hacer, se trata de construir, deconstruir y reconstruir.
Cambiar el mundo y cambiar tu mundo. Así me ayudó a entenderlo él. Pero como el tiempo me apresura, en esos intentos a veces me equivoco, y con acciones impulsivas me inmolo, otras veces me tienta el foquismo, voy y muero románticamente en soledad, algo a mi masoquismo victimizante le encanta.
Él trata de  traerme a las tareas previas, a las tareas en tiempos de pasividad de las que habla Lenin, a veces toma a Trotsky para ver si me convence más de construirme como dirigente del vapor de mi propia caldera, así no terminan mis ganas y mis ideas dispersas en la entropía de mi universo y yo ahogada en el caos.
 Lo que él sabe, no lo sabe solo de la pila de libros de sus bibliotecas, él también ha sacado conclusiones de sus propias vivencias. Y a mí me gusta escuchar, porque me siento orgullosa de que mi psicólogo no sea “mudo”, que me cuente historias lejanas y no tanto, de luchas populares, de trabajos complicados, de fábricas tomadas y de facultades tomadas, de errores y de aciertos. Sus historias de libros también me gustan, me llevan a  autores, libros, textos de lo más diversos. Y esas cosas me llevan a pensarme de diferente manera, soy la mujer castrada, soy la dialéctica, soy un Cronopio disfrazada de Fama, que no pierde las Esperanzas.
Él es un lector, que lee donde soy lo que no pienso, me ayuda a que lea eso también para que piense si quiero seguir escribiendo lo mismo o quiero dibujar los trazos de la canción más hermosa y bailarla hasta caer. Para volver a levantarme,  seguir danzando y construyendo un camino que si tiene piedras que sean preciosas, que si tiene obstáculos que sirvan para la barricada, que si tiene bombas que sean las que tire para combatir a quién me quiera hacer de amo.
Y yo trato de hacer mi parte, pero no puedo dejar de reconocer su trabajo durante este último año.

Gracias al psicólogo y luchador que me abre la puerta cada semana, por su compromiso, su escucha y sus historias.